Sasha Sathya es artista, rapera, productora y Dj autogestiva. Su música está ligada al hip hop, en diálogo con el trap, la electrónica, el reggaetón y el dancehall. Este año presentó su disco Rebeba Mixxxtape, en el que refleja su cotidianeidad como transtorta conurbana y trabajadora sexual. “Demasiado puta para tu moral/ para tus vecinos: democracia policial/ Me probó tu daddy, me vuelve a llamar/ la piba con pija lo hizo flayar/ Ke muera la patria y estalle la frontera/ kiero ser la puta mas cara del sistema”, componen la sustancia que ella ofrece para bailar frente a la hipocresía. En esta entrevista nos habla de su experiencia en la escena under, su trabajo con Sara Hebe y su postura de cara al Encuentro Nacional de Mujeres.

-Después de un proceso largo y producido autogestivamente presentaste tu disco ReBeba Mixxxtape ¿Cómo fue esa experiencia?

 Fue muy extraño. Creo que era algo que me debía también hace mucho tiempo.  Yo me cuestionaba por qué publicar un disco tan formal y rígidamente. Después me di cuenta que también es una necesidad. A la vez, lo tomé como un ejercicio terminar algo empezado y darle un curso que ya no tiene mucho control posible.

 –Cuando decís que no tiene control, ¿A qué te referís?

Hay una otredad que interpreta lo que hiciste y que lo utiliza de formas inesperadas. Que alguien te diga que el disco la acompaña en algún proceso cotidiano o cosas así, son cosas que una no las piensa. Una piensa más en el vivo. No tomas conciencia de que después eso se va a escuchar en otro contexto, en la casa de alguien o en los auriculares mientras esa persona camina por la calle. Está también la interpretación de las letras. Por ejemplo, unas chicas hicieron una reseña de Las Flawers que, si bien la letra no la pensé alrededor de un lesbiandrama, elles la interpretaron de ese modo y eso fue muy gracioso.

-¿Cómo viviste la presentación del disco?

 Fue todo rápido porque lo saqué y en seguida quise presentarlo. El disco es resultado de salir a tocar canciones en vivo y modificarlas en un montón de cosas hasta que quedaron las versiones. Sigo modificándolas de hecho. Para mí no fue estrenar un material que nunca escuchó nadie. Aunque también me había olvidado de que mucha gente nunca me había visto en vivo y me vió por primera vez a partir del disco. La presentación fue encontrarme con un montón de amistades y monstruosidades que conocí en el activismo o en movidas de active transfeminista y eso fue lindo.  Después empecé a tocar en otros lugares más lejos y me di cuenta la gente estaba escuchando el disco a partir de que había salido.

-¿Por qué es importante para vos tocar en otras ciudades además de Capital?

Yo fui tocando cada vez menos en Capital. Por un montón de razones. Siento que a veces la gente no tiene mucha conciencia de clase, ni de sus de privilegios. La gente tiene comodidades que les permiten armar movidas y meter personas a laburar y que todas se lleven poca guita porque no viven del evento. No tienen conciencia de que vos no tenes un salario, de que vos le pones un montón, no les pueden dar el mismo valor porque no les pasa por el cuerpo la situación de tener que hacer música. Y esta súper claro, a mí me encanta hacer música, pero yo estoy en esto por la plata. Eso me aleja un poco de capital.

– Siendo del conurbano, ¿Es simple para vos mostrar lo que haces allá?

 Sí, pero no es que en el conurbano yo siempre estuve regia. Como disidencia sexual, mi sexualidad siempre estuvo cuestionada y siempre hubo mucha estigmatización sobre las decisiones que tomas con tu cuerpo. Hace diez veinte años atrás era todavía más complicado. Todo el tiempo te fetichizaban, cualquier decisión en contra de la heteronorma, la gente te estigmatizaba. Entonces a mí el conurbano en un momento me quemó la gorra.

-¿Y en cuanto a la música?

Había muchas movidas de tocar en bandas, de ir a la casa de alguien que tenía instrumentos y ranchear dos horas, tocar, drogarte, improvisar y volver super sorda a tu casa… pero también había mecanismos super machistas que a mi me agobiaron un poco. Entonces me empecé a ir del Conurbano y venir más a Capital, pero acá me encontré con otras problemáticas.

– Trabajas con tu música en la movidas under de Capital, que suele ser un ámbito donde por lo general circula un discurso feminista.  Siendo que te autopercibís transtorta, ¿cómo lo vivís vos? ¿Sentís que efectivamente hay espacio la disidencia?

– Decidí que iba a hacer algo solista porque me canse de la humanidad, de lo colectivo y todos los obstáculos que ponen los seres humanos en los proyectos. Empecé a tocar acá porque la gente me empezó a invitar. Ahí conocí un poco el ámbito de lo que es la politización de ciertas corporalidades, identidades o devenires. Me empecé a enterar de muchas cosas que antes no le daba bola, porque yo habitaba más la noche como un momento de ir y romperse. Después me di cuenta que había toda una movida y ahí entre un poco, pero después me fui alejando. Me di cuenta que el mundo de la disidencia se quedaba corto en algunas lecturas. Me ha pasado de ir con una piba racializada con la que yo salía, a tomar algo a un bar LGBTIQ+ muy conocido. Me desapareció el celular y la dueña del lugar me dijo, “Che, ¿no te la habrá robado ella?». No me lo dijo azarosamente. Ese tipo de cosas me empezaron a romper un poco las pelotas.

-El circuito under sigue siendo un espacio gestionado mayoritariamente por varones cis. ¿Cómo te llevás con eso?

En un momento, con Las grasas trans, La Negrah Liyah, Nihilisa Simpson hacíamos eventos donde no dejábamos que haya ni un chongo en la puerta, que no haya nadie haciendo sonido que sea varón cis. Esa práctica llamó la atención y se fue replicando. Me parece que hay que trabajar más hacia adentro cómo gestionamos nuestra relación con la tecnología. Si en la organización, aquellas personas que fueron subjetivadas como mujeres cis, cuando repartimos las tareas, se van todas para la cocina, es como que bueno, “Salgan de la cocina, dejemos que a la cocina vayan, no sé, las mariconas y ustedes vayan y agarren los cables”, o lo que sea, pero hay que ensuciarse un poco las manos.  Eso es un proceso que se empezó a dar, pero todavía falta. Si voy a un estudio me encantaría que haya pibas o por lo menos, no sé, una maricona o alguien, pero sigue siendo un lugar muy ocupado por los varones cis. Siempre va a haber un chongo caliente detrás de alguien con un capital erótico o intelectual determinado y que le va a hacer las cosas gratis y, está todo bien, pero si tu chongo te hace las cosas gratis en tu bar o tu movida, pensá que por ahí ese chongo no sabe manejarse con otras personas que van a tener que lidiar con él. Usar a los chongos está re bueno, pero es un lugar cómodo que no siempre es compatible con lo que queremos construir.

 –Estuviste trabajando con Sara Hebe y filmaron juntas un videoclip con escenas en Constitución con trabajadoras sexuales, y en la marcha del 24 de marzo. ¿Por qué eligieron esos espacios?

Creo que es super casual. Son espacios que están en nuestras vidas políticas, nuestro cotidiano. Constitución es un paisaje que siempre estuvo en mi vida; en mi adolescencia, mi vida más adulta. En el momento de mi salida del closet, hace mucho tiempo atrás, con una amiga que vivía en una pensión, ranchábamos el barrio y la peluquería, y lo conocí más de adentro. Entonces yo estaba mezclando el disco en Constitución -ahí a metros de la zona donde grabamos el video -y en una de esas noches que estábamos por el barrio, le dije a Sara, “Che, yo quiero hacer mi parte de A.C.A.B. acá”. Esa misma madrugada hablé con un par de pibas de ahí. Pero después dije bueno, hay que organizarlo bien.  Llevé a las pibas de la producción a conocer el barrio y a que perdieran un poco el miedo sobre la zona, porque no es fácil que un grupo de pibas esté con una cámara en Constitución. Por eso también hable con Yahaira Falcón, que es una travesti activista que se dedica a resolver cuestiones de violencia y que siempre que hay una trabajadora sexual presa en Constitución, ella está en la comisaria acompañando toda esa movida. Le consulté si quería acompañar ese proceso porque es su zona, su territorio. Le consulté a ella para hacer el trabajo más prolijo, porque iba a venir mucha gente a filmar.

  –¿Y las escenas filmadas en la marcha?

 Lo de la marcha del 24 fue una idea de Sara. Eso fue más sencillo y divertido de hacer. Hubo momentos muy lindos, como cuando llegamos a la columna de Correpi. Pero también en la marcha pensé en Marcela Chocobar, una chica trans que fue encontrada su cabeza solamente, y su cuerpo está desaparecido desde 2015. Ella es una víctima del transodio y no es una víctima visible. Es un cuerpo desaparecido.  Pensé, «Yo tendría que estar con un cartel enorme que diga Marcela Chocobar, y todo el colectivo LGTBIQ debería tener una imagen de Marcela Chocobar. Porque es una desaparecida, es un cuerpo desaparecido.

 Pensando en las letras de tus canciones, en Dildomagikah, por ejemplo, hablás de tu experiencia como trabajadora sexual.  ¿Es fácil para vos hablar de forma tan directa de este tema?

 Es fácil porque lo atravesás con el cuerpo. Es fácil decir las cosas que te pasan por el cuerpo y sobre todo porque no pensás mucho en el qué va a pasar después.  Es muy fácil hablar de la violencia física si la viviste. Yo viví toda mi infancia violencia y abuso físico…

 ¿Siempre fue fácil?, ¿Hubo algún momento donde alguna vez te planteaste “Mejor no hablo de esto”?

 Puede ser. No tengo la misma conciencia ahora que cuando escribí Dildomagikah. En ese momento estaba tomando conciencia de la situación de la zona roja de La Plata y entonces quería hablar de esa problemática. Recogí imágenes que tienen que ver con estar muy tarde sola por la calle y no saber si la policía te quiere llevar y si te va a levantar, te va a violar y te va a dejar tirada por ahí. En ese momento yo tenía un super cagazo y lo escribí desde una visión un poco más… una palabra de mierda, pero… empoderada.

Hacés tú música, pero además escribís tus letras, ¿cómo es tu relación con la escritura?

Es pésima. Soy muy mala escribiendo. Me gustaría escribir mejor pero no me animo a la experiencia pedagógica. Me cuesta mucho, pero el verso es una suerte de opción. Me gustaría poder escribir por ejemplo una nota, es algo que nunca pude hacer. En cambio, trato de entender la palabra o la escritura como algo musical. Ahí puedo llegar a sentir que estoy dentro y no tan afuera de la musicalidad de las palabras. Lo importante es hacerse cargo de lo que se está diciendo.

 Tenes una relación con la escritura que es poética…

Poética y política también. Es importante pensar qué se dice. Una por ahí no está pensando en la otredad cuando está pensando ciertas cosas. Y está bueno replanteárselas y decir «Che, pero esto por ahí no está considerando este punto de vista.» Pero también hay algo de lo personal y del vómito y lo subjetivo que también tiene que salir y que también es político. Y es como bueno, «Me salió como me salió. Me bancaré las consecuencias”

 Falta un mes para el Encuentro Nacional de Mujeres, ¿Tenés pensado ir?

Voy porque mis amigas me pidieron que vaya. Pero el ENM, es históricamente TERF. Es un movimiento que le dio mucho tiempo la espalda a las travestis y a las mujeres trans y que recién en 2014 le dio cabida a un taller. Entonces yo no tengo muy buena relación con la comisión, pero también entiendo que hay gente que por ahí le ponga mucha pasión y mucha energía. En el ENM hubo una total desestimación de nuestras corporalidades siendo trans, siendo peneportantes, ¿entendés? La centralidad en la vagina, el útero, la “santa concha” y todo ese tipo de feminismo siempre me resultó muy desagradable, por eso tomé distancia. Pero esta vez voy a tocar porque mis amigas me lo pidieron. Voy a tocar en la Plaza Matheu, el corazón de la zona roja de La Plata, porque hay algo que pasa ahí que es super real.

 ¿Cuáles son las próximas fechas en las que tocás?

Este 14 de septiembre, después de la presentación de Politicalpari -disco de Sara Hebe- en La Plata, toco en Laberinto Casa Club. El 5 de octubre en la fiesta “Fuck you pay me” en Ladran Sancho (Guardia Vieja 3811, CABA) voy a tocar yo, DJ Retumba y DJ Lazy Dyke y va a haber conversatorio sobre trabajo sexual y feria de publicaciones de editoras amigas como Profundo y Viciosa.

Please follow and like us:
error

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *