Algunos conceptos fundamentales explicados por la antropóloga en la Universidad de Chile.

El 3, 4 y 5 junio, en el auditorio Julieta Kirkwood, de la facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile, hubo tres encuentros con la antropóloga y feminista Rita Segato -aunque estos dos adjetivos solos le quedan más que chicos-.

Rita Segato es una argentina con muchos años de experiencia en Brasil, tanto en las cárceles como en las comunidades indígenas y en la universidad. Viajó por toda Latinoamérica, invitada a participar en investigaciones sobre la vida y, sobre todo, la muerte de las mujeres en este continente.

Es una mujer de baja estatura y de chiste fácil. Sus discursos en los tres días, así como sus textos, tienen un lenguaje sencillo y directo. Rita Segato no se pierde en definiciones teóricas alejadas de la realidad, nunca. Teórica sí, pero al servicio de la sociedad en su conjunto y extremadamente conectada con lo real. Teórica, pero de aquellas que para serlo se ensucian las manos estando a contacto con las personas.

Por todos estos motivos no podemos encasillarla bajo una única definición: ¿feminista? ¿Anti capitalista? ¿Indigenista? ¿Descolonizante? Ella es todo esto en su conjunto y está totalmente convencida de que ninguna de estas luchas pueden ser efectivas si están separadas, que toda la violencia que acostumbramos a vivir tiene una única matriz: el estado moderno y el capitalismo.

Esta forma de pensar es la base para entenderla, su punto de partida y su vuelta de retorno desde cualquier punto de vista desde la cual se la observa, se la lee y se la escucha.

Cuatro son los conceptos claves con los cuales abrió la segunda jornada Violencia Política y Resistencia, acompañada por la politóloga argentino-mexicana Pilar Calveiro.

1.CORPORACIÓN MASCULINA

Palabras como cofradía y hermandad -refiriéndose a los espacios circunscritos sólo a los hombres- tienen que ser sustituidos por corporación masculina, ya que en ésta se erige una jerarquía y un valor supremo como base de esta lealtad masculina, del pacto entre hombres.

2.MANDATO DE MASCULINIDAD

Si bien tanto a las mujeres como a los hombres se les imponen matrices culturales y roles en función de su sexo, solo en los hombres se refleja un orden jerárquico y corporativo, donde la investidura de hombre es sujetada.

Según la autora este mandato es letal para la sociedad, tanto para los hombres como para las mujeres. ¨La única manera para detener esta guerra es desmontar el mandato de masculinidad y su jerarquía¨, como afirmó en el conversatorio.

Cuando habla de guerra habla de la guerra contemporánea no solo entre países, sino de la guerra que es en acto contra las víctimas del segundo estado y en especial contra las mujeres.

La teórica hace una diferencia entre primer y segundo estado o realidad en Contra-Pedagogías de la Crueldad (Prometeo, Buenos Aires, 2018). El primer estado es aquel estado-institución que además de ser símbolo de legalidad es también aquello que define lo que es legal y lo que no. El segundo estado o segunda realidad son las ¨estructuras paraestatales que expanden su control en diversas regiones del continente¨, como el narcotráfico, la trata, el tráfico de armas y la mafia en general: un mundo que tiene sus propias reglas y que ejerce su poder. Así los describe en Contra-Pedagogías de la Crueldad:

La primera realidad es aquella en donde se encuentran los dineros declarados, los bancos, los impuestos, los sueldos en blanco; es decir, los bienes y caudales a la vista del estado y, sobre todo, las leyes que protegen la sociedad y las fuerzas públicas a cargo de la violencia legítima. Pero existe también una segunda economía, que circula por la segunda realidad, constituida por los caudales y bienes no declarados.

Estos bienes de la segunda realidad son funcionales a la primera realidad porque, según la autora, no hay una campaña política en todo el mundo que no sea financiada con fondos que provienen del dinero recaudado por la segunda realidad.

Por ende, la guerra contemporánea en acto es una guerra que engloba muchos crímenes distintos que tienen que ver con las formas paraestatales de actuar. Para entenderlo hay que mirar a países como Argentina, Colombia y México donde el segundo estado es mucho más visible que en otros. En Argentina, por ejemplo, la trata de mujeres para la explotación sexual está controlada por algunos políticos que, con la complicidad de la policía, secuestran a las chicas y las encierran en prostíbulos. Un ejemplo sobre todos: Raúl Martins, ex agente de inteligencia acusado por proxenetismo y trata, y –según declaraciones de su hija- financiador de la campaña electoral del presidente Mauricio Macri en las elecciones a gobernador de la ciudad de Buenos Aires. Desde hace 16 años Martins vive en México y, si bien los fiscales del caso pidieron la extradición, hasta ahora tiene un mandato de detención valido solo para el territorio argentino.

3.PEDAGOGÍA DE LA CRUELDAD

La pedagogía de la crueldad es parte del mandato de masculinidad, es la costumbre a cosificarnos, a mercantilizarnos en nuestras desigualdades: ¨La crueldad cosifica la vida y los cuerpos, el mundo se transforma en cosas¨. Es el amo en la dialéctica hegeliana.

4.POLICIDAD FEMENINA

Este concepto es retomado varias veces por la antropóloga, tanto en las conferencias como en sus escritos. Por un lado, Rita Segato acusa a la sociedad en su conjunto de minimizar a las mujeres, de seguir tratando los delitos y las cuestiones femeninas como minoritarias. Un ejemplo es la manera en que se tocan temas como los crímenes contra las mujeres, que todavía son considerados crímenes menores.

Por el otro, el problema se genera también dentro del movimiento feminista que en algunos sectores tiende a aislar y guetizar la lucha feminista de otras universales. Según ella este es un error estratégico del movimiento, por esto ¨hay que desmontar la idea de que existen identidades parciales, hechas a mitad¨, como mencionó durante el conversatorio del 2 de junio.

Las palabras para Rita Segato son muy importantes, más que una mera aglomeración de letras, las palabras construyen realidad. La antropóloga lucha hace muchos años bajo la consigna de que ¨los intelectuales son donadores de palabras¨. Afirma que una de las tareas de los intelectuales debe ser brindar y difundir palabras que ayuden a definir los crímenes humanitarios, en particular los crímenes invisibilizados. Así la palabra termina construyendo una categoría, la cual permite reconocer una realidad.

Si ya no hablamos de ¨crímenes pasionales¨, por ejemplo, es porque se entendió que las violencias hacia las mujeres no tienen una motivación exclusivamente personal entre la víctima y el victimario. No, la violencia hacia las mujeres es un problema social que nació hace siglos y siglos atrás, donde las mujeres fueron cosificadas y consideradas inferiores.

Es importante tener una definición precisa de los crímenes y de las violencias, sobre todo a la hora de defenderse frente a la justicia. Dos ejemplos de esto son dos palabras acuñadas por la misma autora: violencia por medio sexual y femigenocidio.

VIOLENCIA POR MEDIO SEXUAL

Según la antropóloga y sobre la base de su investigación con los violadores en la cárcel de Brasilia, es más apropiado hablar de violencia por medio sexual que de violencia sexual. La diferencia es sutil pero fundamental, porque se refiere al hecho de que la gran mayoría de los violadores no lo hacen por sexo, sino por una cuestión de poder, fruto de la sociedad enferma en la cual vivimos.

¨La motivación no es sexual: es política y tiene que ver con la necesidad de demostrar poder a través del cuerpo-territorio¨ (Segato, 2018). Rita Segato afirma una y otra vez que un violador no nace tal porque sí, sino que se convierte en tal como producto de una sociedad capitalista, jerárquica y de poder, donde el patriarcado próspera de la peor manera. Por ende, la violencia es violencia por medio sexual, porque usa el sexo como medio, no es el fin en sí mismo.

FEMIGENOCIDIO

La autora quiere subrayar como en las guerras ¨clásicas¨ entre naciones, así como en las nuevas guerras paraestatales, las violaciones sistemáticas de las mujeres no son consideradas todavía como crímenes de guerra.

No se trata de crímenes pasionales, no son pocos, no es una cuestión personal: es la violación sistemática de un pueblo entero. Es el poder del vencedor que ejerce sobre el vencido, es la idea de poseer y de herir al vencido en su parte más íntima: el orgullo machista golpeado a través del cuerpo de la mujer, territorio de conquista.

Si hay una cosa muy interesante de Rita Segato es que además de analizar el problema y llegar hasta la raíz de él, ella logra también ofrecer soluciones posibles y reales.

Antes que todo hay que entender como uno de los problemas principales de nuestra sociedad es pensarse binaria. O se es esto, sino aquello. Durante el conversatorio, la antropóloga afirma que ¨La igualdad es una quimera. Es una manera de encubrir la desigualdad, es una máscara. El sujeto moderno ha inventado el sujeto normal y desde lo distinto a lo normal nace la anomalía¨. El pensamiento binario normal-anormal implica esto, lo normal se personifica con el Hombre con la H mayúscula, el Sujeto Universal; y la mujer estaría sujeta al Hombre normal masculino, como escribe en Guerra contra las mujeres (Tinta Limón – Traficantes de sueños, Buenos Aires, 2017):

¨En el mundo binarizado de la modernidad, el otro del Uno es destituido de

su plenitud ontológica y reducido a cumplir con la función de alter, de otro del

Uno como representante y referente de la totalidad¨.

En contraposición Rita nos pide mirar la vida comunitaria, anterior a la edad moderna y a la colonización latinoamericana, donde tanto la espiritualidad del individuo y la comunidad en su conjunto es dual y no binaria. Donde dual ¨es una de las variantes de lo múltiple, y entre los términos de una dualidad hay tránsitos y es posible la conmutabilidad de posiciones¨ (Segato, 2017).

La antropóloga explicó en esta y en otras ocasiones que:

¨Los pueblos indígenas pudieron sobrevivir porque para ellos A y no A pueden ser verdades al mismo tiempo: viven un espíritu práctico que occidente canceló. Por eso es posible ser cristiano y pachamámico al mismo tiempo. […] Hay que aprender de quien sobrevivió a estos 500 años de masacre: si hay alguna inteligencia estratégica superior en este mundo es la inteligencia de sobrevivir a 500 años de genocidio. Una lógica que no es la europea, no es la monoteísta, no es la eurocéntrica, no es la lógica purista¨.

Las dos individualidades del mundo dual son plenas y completas, aunque pueda existir una relación jerárquica, donde hay que abandonar la idea de jerarquía occidental y capitalista que tenemos hoy en día. A diferencia del mundo binario, en la concepción dual ninguno de los dos engloba al otro en un vínculo de poder: ¨el espacio público, habitado por los hombres con sus tareas, la política y la intermediación (los negocios, la parlamentación y la guerra), no engloba ni subsume el espacio doméstico, habitado por las mujeres, las familias, y sus muchos tipos de tareas y actividades compartidas¨ (Segato, 2017).

A diferencia del mundo binario, en la vida dual no hay un sujeto universal: los géneros ocupan dos espacios diferentes de la vida social.

Hay que aprender del mundo comunitario, y esto no significa que mañana nos volvemos todos mapuches. Significa rescatar las relaciones en la comunidad, volver al barrio, al cara a cara, a las relaciones directas con nuestros vecinos. Significa crear comunidad desde la marginalidad, no desde adentro del estado, no desde el centro de la relación funesta estado–individuo, porque es ahí donde perdemos todos. Hay que volver a ser individuos comunitarios, porque es en la relación comunitaria donde construimos pluralismo.

La privacidad de las relaciones y de los individuos –característica de nuestras sociedades- hace que las mujeres sufran las violencias, en sus casas y a puertas cerradas. Hay que abrir estas puertas a la comunidad, de esta manera le movemos el piso al estado: desestabilizando lo que ya existe, desobedeciendo al mundo tal como es. ¨El aislamiento de los individuos nos rinde totalmente vulnerables a los totalitarismos¨, tanto del estado, como de privados y patriarcales, reporta la antropóloga durante el conversatorio.

Una vez más el mundo indígena nos ayuda en este proceso: según la pensadora en él hay una concepción distinta de la historia respecto a la que tenemos en el mundo moderno. En el mundo indígena todo puede ser, no hay un verdadero proyecto utópico ideal de lo que tenemos que ser y a qué tipo de sociedad tenemos que llegar; este es un concepto que se engendra y difunde en la edad moderna, tanto a la izquierda como a la derecha. ¨La historia en imprevisible e incontenible […]. La misma idea de futuro es una idea del mundo moderno¨, mientras que la idea del pasado le pertenece al mundo indígena.

Sin embargo ¨no se trata de que hay un tiempo originario al cual tenemos que volver. Lo único que tenemos que defender es el movimiento, porque la vida en tránsito es la verdadera revolución¨.

Mirar al pasado de esta manera, nos sirve sobre todo para crear comunidad basadas sobre una memoria colectiva común. Por todos estos motivos, hay que construir desde el pluralismo donde como individuos podemos ser esto y aquello también, sin encasillarnos en la lógica binaria individual y nacional: esta es la única manera para acabar con el patriarcado y con el capitalismo, ¨Porque si hablamos en términos de democracia, una democracia sin pluralismo es un despotismo de la mayoría¨, confirma la antropóloga, y hasta cuando las mujeres nos consideramos y somos consideradas una minoría, el patriarcado seguirá su mandato al servicio del orden capitalista que detiene el poder. Y ya no podemos permitirlo más.

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