Seis de la tarde en Santiago de Chile, ciudad donde el invierno comenzó mucho antes de lo esperado. En Puente Alto -comuna situada en la periferia sur de la capital, muy cerca de la cordillera de los Andes- las temperaturas suelen descender a niveles que por momentos se tornan insufribles. El clima gélido, las oscuridad invernal, el miedo a la inseguridad, etcétera, son elementos que se combinan para hacer que la gente desaparezca casi por completo de las calles de la comuna. Así, se pueden transitar cuadras y más cuadras de frío y soledad.

En medio de este panorama, se escucha a lo lejos un jolgorio donde predominan las voces femeninas. Se trata de un numeroso grupo de mujeres que se han organizado para tomarse las canchas del barrio, llenándolas de vida y de fútbol femenino y popular.

El escenario es la cancha de El Molino 1, y las participantes son jugadoras de cuatro equipos de fútbol femenino provenientes de comunas populares de la ciudad de Santiago: “Somos las que somos” de la comuna de El Bosque, “La Bandita” de Puente Alto, “Tricolor” de La Pintana y “Miss Family”, conjunto formado en su mayoría por mujeres de La Granja; los dos últimos equipos se disputan el trofeo de la Súper Liga Femenina de Baby Fútbol, campeonato impulsado y puesto en marcha por Gloria Reiman, vecina de la comuna de Puente Alto que preside y trabaja arduamente en sostener estos torneos desde hace dos años.

El encuentro comienza a las 6 de la tarde; las gradas están llenas. Las asistentes son, sobre todo, vecinas del barrio cuyas hijas e hijos se entretienen jugando al fútbol mixto en los alrededores de la cancha; muchas de estas mujeres asisten incluso con pequeños bebés que sostienen entre sus brazos mientras miran el partido y charlan con la gente del vecindario.

Las espectadoras se acercan a la verja de malla para observar el partido con mayor detalle y alentar a sus compañeras, haciendo observaciones del juego y dando indicaciones sobre cómo jugar, cual si ejercieran el rol de DT. Por su parte, las jugadoras no paran de correr; van decididas a buscar el balón, dejando el alma en la cancha y mojando la camiseta de brío y energía femenina. Sin importar cómo vaya la puntuación, las participantes siguen jugando con profesionalismo y deportividad hasta el último minuto de juego.

El ambiente está muy animado, y conforme pasan los minutos de juego la atmósfera se torna cada vez más acalorada. El público asistente está fuertemente involucrado con el partido: cada acercamiento a portería y cada jugada significativa es acompañada de expresiones de entusiasmo por parte de los espectadores, quienes se llevan ambas manos hacia la cabeza mientras se ponen de pie y rezongan de manera característica.

El tercer lugar fue disputado por «Somos las que somos» y «La Bandita». Ambos cuadros tuvieron un excelente desempeño en el campo, realizando un partido muy dinámico y parejo. El juego en equipo y la comunicación entre las jugadoras fue fundamental. A pesar de todo, el marcador terminó con 6 goles de La bandita, contra 4 goles hechos por sus contendientes, posicionando a La Bandita en tercer lugar.

El término del primer enfrentamiento estuvo marcado por los festejos, el asado y la cháchara entre vecinas y vecinos, que se reunieron a comentar el partido y a compartir risas mientras disfrutaban de unos cortes de carne y de una que otra cerveza. Los niños aprovecharon este momento para entrar a jugar al campo en tanto las jugadoras de Tricolor y Miss Family se preparaban para saltar a la cancha. Minutos después sonó el silbato que dió inicio al segundo partido.

Contra toda expectativa, el triunfo se lo llevaron las jugadoras de Miss Family, lo cual resultó todo una sorpresa, ya que Tricolor se encontraba en calidad de invicto y con una enorme ventaja sobre el equipo contrario. El partido terminó con varios goles a favor de Miss Family, tras lo cual los equipos se saludaron y felicitaron de forma afable, haciendo del cierre de Apertura una verdadera fiesta. La noche culminó con aplausos, abrazos, gritos de emoción, canciones de arenga y reggaetón como telón de fondo.

Sin embargo, es necesario destacar un hecho sumamente importante, un hecho que excede al evento deportivo en particular y que -sin quererlo- convierte al fútbol en un momento sumamente interesante; y es que por primera vez en mucho tiempo estas áreas comunales dejan de ser territorios solitarios que inspiran miedo para convertirse en lugares de encuentro. Así, la iniciativa de este grupo de mujeres -que se reúnen en forma autónoma con el objetivo de realizar torneos de fútbol sin fines de lucro- se ha transformado en un hecho especialmente significativo para la vida de la comuna, dotando los espacios públicos de vitalidad y convirtiéndolos en lugares habitables donde las vecinas y vecinos pueden agruparse para compartir momentos amenos en comunidad.

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